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El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo – MODEP, ha emprendido la tarea de construir una política para la mujer bogotana, este blog hace parte de esa tarea, aquí iremos colocando los avances de la construcción de dicha política y todos los planteamiento, a manera de archivo, que el modep ha hecho referente al tema.

Estamos trabajando en tres sub grupos,

Grupo 1: Recoge lo que hemos construido en posición política.

Grupo 2: Recoger experiencias de otras organizaciones e investigar la situación de las mujeres.

Grupo 3. Preparar y desarrollar debates que nos permitan construir posición, establecer espacios de formación.

Grupo 4. Proponer acciones de masas.

¡Por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, su exigibilidad y aplicación avancemos en la construcción de una política de la Mujer en el Modep!

PRIMER FORO: DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE MUJERS

Publicado por Coordinador viernes, 5 de julio de 2013 0 comentarios


http://www.radiocomba.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=92:de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-mujeres&Itemid=425&lang=en


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8 de Marzo, día Internacional de la Mujer_Fun Comisiones

Publicado por Coordinador domingo, 2 de junio de 2013 0 comentarios

"Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino".
- Carlos Marx.

La FUN – Comisiones -MODEP como organización al servicio del pueblo entendiendo y siendo consecuente con la justeza de la afirmación citada, ofrece un caluroso saludo a todas las mujeres quienes con la entrega incondicional de sus vidas han regado y hecho germinar la dura espiga de la emancipación en la historia de la humanidad.

La experiencia nos ha demostrado la necesidad de que la mujer se politice cada día más, entienda las raíces de su opresión, y se vincule más decididamente en la producción social y la lucha política, ya que únicamente desatando todo el ardiente fervor de cambio y dedicación que ha llevado en su pecho la mujer a través de la historia será posible la transformación de esta sociedad.

Cierto es: en la actual sociedad, dividida en clases sociales, donde las clases dominantes, son quienes poseen el poder económico, político, cultural y militar se apropian del trabajo y la riqueza que generan los trabajador@s, la liberación de la mujer sólo será posible con la emancipación de todo los oprimidos y explotados y viceversa, no puede ser de otro modo, pues toda dominación y opresión machista, y patriarcal sobre la mujer está completamente ligada a la dominación y explotación de los pobres en todo el mundo.

Por eso, hoy rendimos un merecido homenaje a su sencilla grandeza y resaltamos el papel fundamental que ha jugado la mujer en todo el mundo y en particular en Colombia como parte del camino que el pueblo ha recorrido buscando la supresión de la desigualdad y la injusticia, y que ha avivado la llama de la esperanza por un mundo mejor.

Las mujeres a través de la historia han sido ejemplo de rebeldía y de amor por la patria, participando activamente en los diferentes periodos de lucha en diferentes ámbitos, sindical, campesino y estudiantil, entre otros; que han sido fundamentales para el desarrollo de la sociedad colombiana.

La FUN – Comisiones- MODEP hace un llamado a todas las mujeres y las invita a que participen decididamente en la lucha política, a que se organicen para que se vinculen de manera más activa en la transformación de la sociedad, a que luchemos contra la injusticia, entendiendo que en la brega por construir una nueva sociedad no hay diferencias entre el hombre y la mujer, pues nos une el deseo de construir un mundo y a este debemos marchar hombro a hombro.

"OBREROS EN PIE"

"Compañeros en pie! Listos a defendernos. Seamos un solo corazón, un solo brazo. Cerremos filas y, adelante! Un momento de vacilación, de indolencia dará cabida a una opresión más, a nuevos yugos.
"Valientes soldados de la Revolución Social, en marcha! Nuestros enemigos reafirman su persecución de siglos, fortalecida hoy por regresiones infames. Los pechos que la lucha del trabajo han endurecido, sean roca donde se rompan las lanzas enemigas.
Ellos se organizan para destruir. Nosotros nos organizamos para construir. El alma popular debe ser bloque de granito donde los hechos esculpan los dogmas del gran evangelio social. Cerremos filas en torno a nuestra bandera, jirón rojo, emblema de nuestra lucha cruenta, que muestra a los tiranos el proletariado hecho un solo corazón, llama encendida que lame los cimientos del monstruo y que un día no lejano le consumirá.
"Soldados del proletariado! Avanzadas de la libertad! Acudid a prestar el glorioso juramento a nuestra bandera. Defenderla es preciso del lodo que quiere salpicarla. Agitarla es preciso como vindicta ante el oprobio y la opresión.
"Oíd mi voz que os convoca, y que esos músculos, tersos aún por el esfuerzo del trabajo; esas frentes sudorosas, esos ojos ensombrecidos por la tortura del pensar, sean oreados y fortalecidos por el hálito de libertad al ondular glorioso de nuestra bandera!
"Cerremos filas. Adelante!
- María Cano -Flor del Trabajo.
FEDERACIÓN UNIVERSITARIA NACIONAL
FUN – Comisiones -MODEP

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En medio de la guerra en nuestro país, las mujeres han sido uno de los sectores más afectados y quienes han asumido más directamente las consecuencias de la misma. Son múltiples las agresiones que han tenido que soportar dentro de la confrontación armada y  por ejercer  el derecho a la  participación política en la lucha por construir una nueva sociedad.

Las mujeres han sufrido diferentes formas de violencia,  han sido tratadas como botín de guerra, han sufrido los efectos directos e indirectos del combate, soportan los bombardeos, las ataques indiscriminados, los problemas relacionados con la falta de comida, el cuidado de los niños y las niñas, de los/as ancianos/as,  el desplazamiento forzado,  asumiendo en muchos de los casos la jefatura de sus hogares y viviendo a diario la creciente feminización de la pobreza en el país.

Aún en esas condiciones, las mujeres han enfrentado con vigor la lucha por la defensa de su territorio, de su familia, de su cuerpo, de su vida, de sus sueños por construir un país diferente para sus hijos e hijas; han dado muestra de fortaleza frente a las agresiones en medio de procesos organizativos de solidad han estado dispuestas a educar a nuevas generaciones, a empoderarse y a mantener la esperanza frente a que un mundo diferente es posible. Asimismo, las mujeres han tenido una destacadísima participación y una presencia representativa en las luchas a favor de la paz, tal como sucedió en la pasada movilización del 9 de abril, donde alzaron su voz respecto a la justicia, la verdad y la equidad en medio del proceso de negociación que se adelanta.


Las mujeres y hombres pertenecientes al Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo, MODEP, hemos planteado que estamos de acuerdo en parar la guerra como una necesidad para la recomposición de las fuerzas sociales y políticas para la transformación democrático revolucionaria de la sociedad colombiana, luego de 30 años de fascistización, antidemocracia y anticomunismo, que han golpeado al campo popular de fuerzas sociales, de perspectiva estratégica y la decisión de lucha por el poder para el pueblo.


Para la transformación democrática de la sociedad, las mujeres son fundamentales, necesitando que a la vez que se reconozcan como  sujetas de derechos, se empoderen para la exigibilidad de los mismos, en la lucha por combatir la doble opresión y explotación (de clase y de género), en la lucha por los derechos de las mujeres contra la desigualdad, la discriminación, la búsqueda de mejores condiciones de vida, la lucha contra la violencia hacia las mujeres. En medio de este proceso las mujeres deben luchar por la incorporación de la mujer a la lucha política y para que sea protagonista dentro de la lucha de clases en los procesos de cambio, en medio de la solidaridad y fraternidad de los pueblos.


Es así que en el marco del proceso de paz, y en el Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz, invitamos a todas las mujeres a generar mayor movilización para que lo acordado en la Habana, en torno a la culminación de la guerra, sirva como paso inicial para la construcción de la verdadera paz: los cambios estructurales que requiere la sociedad; de allí que nuestro segundo llamado  es a que las mujeres sean partícipes y dirigentes en la convocatoria  para la construcción de un nuevo programa anti neoliberal, anti patriarcal, antiimperialista y por los derechos del pueblo, manteniendo la consigna, hoy más vigente de lucha por el PODER, LA DEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO porque solo así tendremos una vida digna para todas y todos.

Movimiento por la  Defensa de los Derechos del Pueblo

 MODEP – BOGOTÁ.  Mayo de 2013




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8 DE MARZO
DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
EL PROBLEMA DE LA OPRESION DE HOMBRES Y MUJERES EN EL CAPITALISMO Y LA SOCIEDAD DE CLASES

Si bien la sociedad colombiana tiene como aspecto determinante el ser una sociedad neocolonial, principalmente capitalista con rezagos feudales, en la que las relaciones sociales están marcadas por esta condición, un proyecto emancipador revolucionario, que le apuesta a la conquista de las "cuatro todas"[1], implica considerar todas las formas de opresión existente, luchar contra ellas y aportar a desmontar la enajenación y el fetichismo que no permite a hombres y mujeres (incluidos los y las revolucionarios/as) conocer la realidad, enfrentarla y transformarla.
La opresión de la mujer, antecede a la existencia de las clases, es una estructura que ha generado una sociedad patriarcal de larga duración, y esta opresión contribuye a la dominación de la nación, de las clases opresoras y de los mismos hombres, produciendo relaciones familiares, sexuales, afectivas opresoras y alienadas que son naturalizadas en los espacios públicos.
Por eso, Viento del Sur quiere plantearles a las y los activistas del Modep[2] y a las diferentes organizaciones del movimiento democrático y revolucionario, que un aspecto de lucha contra el neocolonialismo, el capitalismo neoliberal, el imperialismo, el fascismo y el patriarcado, implica una discusión acerca de cómo se configura y desnaturaliza el lugar de la masculinidad patriarcal y la estructura de privilegios de género que portan los hombres en la sociedad de clases y que en muchas ocasiones es llevada acríticamente a la cotidianidad política de las relaciones sociales en general y entre compañeros y compañeras del proyecto político. En este 8 de marzo de 2013, la Revista Viento del Sur quiere proponer un debate sobre la constitución de la masculinidady una propuesta para una masculinidad revolucionaria ligada a la lucha por la emancipación de la Mujer.



QUÉ ES LA MASCULINIDAD?

La masculinidad es el conjunto de características, valores y comportamientos que una sociedad y una cultura impone como el "deber ser de un hombre", pero se trata de una construcción que se da en las relaciones sociales de género, en las que hombres y mujeres participan cómo sujetos desde hacer que nuestra política sea todavía más revolucionaria y consecuente, de lo que ya es hoy.
diferentes lugares de poder, y en el que participan las instituciones sociales, por ello en esta construcción se involucra el neoliberalismo, el catolicismo, el fascismo y el peso de la cultura mafiosa y paramilitar en el contexto colombiano.
La masculinidad dominante en nuestra sociedad se orienta a imponer a los hombres una manera rígida de comportarse, basada en aspectos de poder, violencia, asociados con la virilidad, como por ejemplo, estar siempre dispuesto a las relaciones sexuales a cambio de conceder reconocimiento, prestigio, dinero o cariño; características que el hombre debe mostrar y reafirmar constantemente, es decir, siempre debe estar demostrando que es un hombre viril.
Los rasgos de la masculinidad dominante colombiana cristalizada en atributos preciados y defendidos para que el VARON se sienta verdadero hombre son: poderoso, fuerte, rudo, mujeriego, independiente afectivamente, competitivo, ostentoso, dominante, triunfador, seguro de sí mismo y opuesto a lo tradicionalmente considerado como femenino: emotivo, tierno, delicado, débil, sensible. Esto conforma una estructura de privilegios masculinos sobre los que se soporta gran parte de la opresión de la mujer. Tales atributos están presentes incluso en el seno de los activistas de las organizaciones revolucionarias, en las que él, se dice a sí mismo y a su compañera, que como está dedicado a la lucha revolucionaria, sus fallas y errores quedan excusados, es decir, las relaciones patriarcales de pareja quedan sin lugar de discusión y sin posibilidad de reflexión y transformación radical.

PROBLEMAS DE LA MASCULINIDAD EN LA LUCHA REVOLUCIONARIA
1.     EL ASUNTO DEL EJERCICIO DEL PODER
Aún es común que desde la infancia se eduque a los hombres para que tomen decisiones y den órdenes, es decir, para que ejerzan el poder, en el ámbito privado y sobre todo en el público. Se asocia el poder a la figura masculina. Este imaginario trunca el ejercicio del poder de muchas mujeres, por ejemplo cuando una mujer asume posiciones de liderazgo en la organización, suele verse enfrentada a dificultades dadas por las relaciones tradicionales de género, cómo la no aceptación de ese liderazgo por parte de sus compañeros por creer que los hombres no deben ser mandados por mujeres, o que las opiniones y/o decisiones de ellas son poco importantes por estar ligadas a lo emocional e intuitivo. Muchas veces los debates fuertes en el seno de las organizaciones políticas los generan las mujeres, prueba de que lo emocional no debe ser contrapuesto a su punto de vista político, o entenderse como una debilidad, al contrario, debe ser entendido el ámbito de las emociones, como una posibilidad más para la comprensión de la realidad.
Se han dado casos en que frente a las mujeres líderes, los hombres asumen dos opciones, se atemorizan porque no aguantan una mujer con mando, o creen que se trata de mujeres sin sentimientos, ni compromisos afectivos y por tanto son susceptibles de ser atacadas y desautorizadas. No obstante, el poder patriarcal esta tan arraigado en las subjetividades de las personas, que las mismas mujeres, aun siendo integrantes de una organización política, es decir, siendo sujetos políticos de un proyecto revolucionario, agencian roles del poder patriarcal para competir con otras mujeres e incluso, oponerse a que algunas compañeras asuman liderazgo, y no necesariamente por su postura política, sino porque la tarea patriarcal de dividir a las mujeres, viendo en la otra una oponente, una rival, rescata vicios del neoliberalismo como la competencia, el individualismo incluso la envidia y calumnia.

2.     LA VIOLENCIA PATRIARCAL CONTRA LA MUJER
Cargamos 10 mil años de patriarcado, los hombres somos incitados a comportarnos violentamente, tanto física, verbal y simbólicamente, así no seremos rechazados por otros hombres y, seremos respetados, codiciados y adulados por las mujeres que supuestamente prefieren un hombre violento
bajo la falacia del hombre protector. La violencia patriarcal es el abuso de poder que un hombre comete en contra de una persona a la que se le atribuyen rasgos femeninos, utilizando o no la fuerza, con el propósito de someterla para que haga o deje de hacer algo, y de esta manera controlarla y causarle daño. La violencia física está presente en muchas relaciones de pareja entre revolucionarios, también la violencia verbal y simbólica. Muchas veces no se tiene consideración de la condición de las mujeres, y se pide que todas las mujeres tengan las mismas responsabilidades. Compañeras y compañeros tienen el ideal de la activista como "mujer sin ataduras", (pequeñoburguesa, soltera, sin hijos) y no se puede ver que hay diferencias entre una mujer sin hijos, una con hijos, una embarazada, con diferencias en disponibilidad física y emocional, estados de ánimo, tiempos laborales. Esta falta de mirada diferenciada de las condiciones y particularidades, restringe la participación política de las mujeres, especialmente las de los sectores populares.
Este tipo de condicionamientos que están ligados a la clase, al género, a la raza, a la edad, a la composición familiar, etc., deben ser reflexionadas y asumidas también por los hombres, como por ejemplo una paternidad responsable y los oficios domésticos compartidos (cuando no socializados), que daría lugar y tiempo a su compañera, hija, madre, camarada para el trabajo político. En medio de la violencia patriarcal que se ejerce contra las mujeres, muy soterradamente está el amor como mecanismo de subordinación hacia las mujeres. Para las mujeres el amor no es sólo una experiencia posible (como para los hombres), las experiencias con el amor definen a las mujeres, nos encontramos muy frecuentemente con comentarios que ubican a las mujeres como seres "hechos para amar", y para muchas amar es su principal deber.
El amor está en el cuerpo, pero ante todo en el imaginario de cada persona. Muchas mujeres incluso las politizadas, mantenemos el amor en formas tradicionales, como por ejemplo idealizándolo, es decir soñando una manera de ser amadas y sufriendo de desamor con los seres concretos con los que nos relacionamos en el presente. Además la moral amorosa tradicional, exalta como una virtud femenina que las mujeres estemos dispuestas a ser el complemento de otros, sin evaluar nuestras propias necesidades afectivas. Así las mujeres, tendemos a asumir el amor de manera dependiente, reprimiendo nuestros propios deseos y condicionando nuestro compromiso político a cambio de recibir el amor idealizado de su pareja. Una perspectiva emancipadora debería permitirnos asumir la experiencia amorosa sin fetiches ni enajenación, viviendo esta relación social con conciencia histórica.
3.     LA ESTRUCTURA PATRIARCAL DE LA SEXUALIDAD EN EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO
La escasa discusión y reflexión frente a las relaciones de género en las organizaciones, naturaliza y legitima que en varias organizaciones revolucionaras las mujeres activistas sean consideradas objetos de conquista, no importa que no sienta amor, o incluso deseo sexual, lo importante es demostrar constantemente su "potencia sexual" y su capacidad de controlar y someter a la mujer. Esto genera una ausencia de reconocimiento con el lugar político de las compañeras. Existen compañeros a los que no nos importa lo que socialmente se diga de nuestra compañera, o de la mujer con la que hemos tenido una relación. No se es consciente del papel corrosivo y desmoralizante del rumor y de los juicios y prejuicios que se ejerce hacia las mujeres en nuestra sociedad. Desafortunadamente se juzga a las mujeres, más por el papel de sus compañeros sentimentales, que por sus propios actos. En una sociedad patriarcal, si el hombre es mujeriego y mantienen relaciones afectivas y sexuales ocasionales, es valorado, incluso admirado por su astucia y respetado en sus decisiones por ser del ámbito personal, por ello, tímidamente criticado en el interior de una organización política, mientras el "agua sucia" del rumor y del desprestigio afecta la feminidad de su compañera, pasando por su configuración como sujeto político revolucionario. En el modelo dominante demasculinidad se promueve que el hombre tenga relaciones sexuales con varias mujeres aunque tenga pareja estable, pues se cree que entre más conquistas logre, más hombre viril es. Incluso este desfogue de virilidad se materializa en muchos casos en pagar por sexo, bajo consecuencias como la de adquirir enfermedades de trasmisión sexual y contagiar a su pareja estable. Mientras que si se tratase de la infidelidad femenina, existente en todas las sociedades, la mujer infiel debe enfrentarse al estigma de que es una mujer fácil a la que se le rechaza o se le acosa, perdiendo ante los ojos de los y las demás sus derechos sexuales, generando presiones que afectan su trabajo político. Esto contribuye a fortalecer el patriarcado, ya que una mujer desprestigiada ve su capacidad de liderazgo y reconocimiento afectado y disminuido. POR UNA MASCULINIDAD Y UNA FEMINIDAD PARA LA EMANCIPACION Y LA LUCHA POR EL PODER, LA DEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO
Pero, ¿cuál debe ser la utopía de una masculinidad y feminidad libre y emancipada? Se trata acaso de propender porque los hombres se vuelvan femeninos y las mujeres masculinas, se trata de odiar lo masculino y glorificar lo femenino. Una mirada dialéctica implica por una parte desnaturalizar estas construcciones históricas, presentadas como inmutables, eternas y por ende imposibles de reflexión y transformación. Una praxis revolucionaria en este terreno lleva a luchar en varios espacios de lo político, dentro y fuera de nuestra organización, en ambos construyendo y defendiendo la igualdad desde espacios de diferencia, para atacar la masculinidad dominante patriarcal, promover la emancipación y organización política activa de las mujeres.
Una organización política revolucionaria que lucha por la transformación de la sociedad requiere revolucionarizar los espacios de formación y la subjetividad de sus integrantes. Asumir la construcción social de la masculinidad y de la feminidad como parte del proyecto político implica reflexionar sobre el peso de la herencia patriarcal presente en nuestras relaciones de género, para construir espacios que garanticen toda la organización tranquilidad y seguridad materializadas en prácticas respetuosas y solidarias, llevando al terreno de nuestro programa de lucha por el poder, la democracia y el socialismo la demolición del patriarcado y la emancipación de la mujer.

Un decálogo para una nueva masculinidad tendría en cuenta la promoción y discusión sobre las siguientes actitudes y formas de pensar:

1.     Deconstruir el lugar de privilegio histórico del hombre, caer en cuenta de estos privilegios y no suponer que existe una igualdad per se entre hombres y mujeres. La igualdad se conquista.
2.     No obligar, chantajear, presionar a ninguna mujer a tener relaciones afectivas o sexuales sin tener en cuenta su autodeterminación.
3.     Si se decide establecer una relación con una compañera garantizar condiciones de tranquilidad y seguridad que se construyen desde una actitud honesta y leal.
4.     Rechazar cualquier comentario, chiste, que denigre de la condición de lo femenino.
5.     Compartir las cargas de trabajo de la vida cotidiana, disminuyendo la división sexual entre trabajo intelectual y trabajo en el hogar.
6.     Tener en cuenta las condiciones de cada mujer, a la hora de la planificación de las tareas y el trabajo organizativo.
7.     Tener cuidado de sí, ser agradable para nosotros mismos y para nuestras compañeras.
8.     Respetar, defender y no enlodar la condición de las mujeres dirigentes.
9.     Apoyar y promover la organización de las mujeres y su proyección como dirigentes.
10.  Asumir que la lucha contra el patriarcado es estratégica y su campo de batalla es tanto el Estado, el territorio, el cuerpo y la subjetividad, y la temporalidad de esta lucha debe darse desde la cotidianidad


[1] 1 El programa de la emancipación revolucionaria de la sociedad y la lucha por lo que Mao planteó sobre "trabajar con ahínco para crear las condiciones en que las clases, el Poder estatal y los partidos políticos desaparezcan de manera natural, y la humanidad entre en el reino de la Gran Armonía", está determinado por lo que Marx y los revolucionarios denominamos "las 4 todas": la supresión de todas las diferencias de clase (o "diferencias de clase en general"); la supresión de todas las relaciones de producción en que estas descansan; la supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción; y la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales.
[2] 2 Nuestro MODEP, así como las organizaciones que lo integran, se caracteriza por tener entre sus líderes un buen número de mujeres, así como por promover la vinculación, movilización y proyección activa de mujeres, no obstante esta discusión que propone Viento del Sur, pretende

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"Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes 

cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino"

Carlos Marx.




Desde el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo -  MODEP, año tras año, hemos conmemorado el 8 de Marzo reivindicando su sentido político y difundiendo la necesidad de ser cada día más conscientes y actuantes en la lucha contra el patriarcado y el capitalismo como sistema que lo sustenta.


El carácter político del 8 de Marzo debe relacionar la emancipación de las mujeres, la lucha de género, con la necesaria lucha contra el capitalismo y por la conquista de la sociedad socialista. Así, la creciente organización de las mujeres de diferentes sectores y condiciones en Colombia y en el mundo, requiere vincular las reivindicaciones de género con las de clase si se quiere ser consecuente con una real emancipación de la mujer.

Hoy la opresión hacia la mujer se profundiza y adquiere nuevas formas. Cada día más mujeres hacen parte de formas explotadoras de producción como las maquilas, los call center, costureras  a destajo, entre otras. Cada día las ideas retrogradas de la sociedad mellan más al menospreciar  el papel de la mujer, considerándola como máquina de reproducción, de mano de obra, como objeto sexual, como instrumento de satisfacción, como botín de guerra.

Sin embargo, donde existe opresión, también existe resistencia y si bien es necesario  hacer conciencia de las diferentes clases de opresión que viven las mujeres, también es necesario reflexionar sobre las diferentes alternativas que tienen las mujeres y los hombres conscientes para luchar contra la doble opresión de clase y de género.

El MODEP y demás organizaciones revolucionarias deben reflexionar a su interior  sobre cómo se asume en lo cotidiano la lucha contra la opresión de la mujer: ¿Qué solidaridad le damos a las compañeras que son madres, solteras o no, para que puedan asistir a reuniones y actividades políticas?,  ¿Cómo apoyamos a las compañeras estudiantes que tienen que enfrentar a la familia para cumplir sus responsabilidades como activistas?, ¿Cómo generamos alternativas productivas para que las mujeres de las masas básicas se independicen económicamente y se vinculen a la lucha política?, ¿Cuántos compañeros asumen de verdad la responsabilidad de la paternidad y de la planificación?, ¿Qué significa para usted mantener una actitud honesta en su relación de pareja?, ¿Cómo contribuimos a reducir la violencia física, emocional, sexual, simbólica sobre las mujeres que nos rodean?, ¿Cómo se promueve y garantiza  la participación política de las compañeras? ¿Qué hace usted para que las mujeres a su alrededor participen y encarnen la lucha?, ¿Cómo desde diferentes espacios las mujeres reivindicamos nuestros derechos y luchamos por garantizar que se reconozcan?, y otras tantas preguntas que no solo se expresan en la vida individual sino colectiva..

Entonces, los debates acerca de la opresión de la mujer y las alternativas de lucha no se pueden dar cada Marzo, cada año, se requiere que desde lo cotidiano se pongan en cuestión esas discusiones, se requiere proponer, escuchar, debatir, ser activos en el debate sobre la condición de la mujer y en la construcción de las alternativas de lucha desde diferentes ámbitos. Asumir dichas tareas va a permitir que más mujeres se organicen y tengan más participación en la lucha de clases, que más mujeres asuman niveles de dirección en el proceso revolucionario, en las organizaciones y los partidos, que el debate de género trascienda e incida en los programas de lucha de la actualidad.
 
Como MODEP hacemos un llamado a asumir de manera más consecuente los debates acerca de la mujer y por ende, a tener actitudes y acciones acordes con la lucha cotidiana contra el patriarcado, el capitalismo, el fascismo y el imperialismo que oprimen de diferentes formas a millones de mujeres en el mundo.

En concordancia con ello, es necesario que avancemos en el trabajo de  la mujer organizando muchas más y garantizando su incorporación a la lucha de género y a la lucha de clases, en perspectiva de garantizar la emancipación de la mujer y la construcción de una sociedad diferente..



¡Por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, su exigibilidad y aplicación 
avancemos en la construcción de una política de la Mujer en el Modep!


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CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA_La Tulpa

Publicado por Coordinador domingo, 25 de noviembre de 2012 0 comentarios

 "Ya nací en guerra con el orden patriarcal que amenazaba mi vida y la de todas las mujeres: solo podía ser feminista" Itziar Ziga

El caso de Rosa Elvira Cely, no es únicamente el caso de Rosa Elvira Cely, es el caso de  miles de mujeres que son violadas, maltratadas y asesinadas en Colombia. Es el hecho manifiesto de la agresión machista que todas las mujeres sentimos cada día caminando a la universidad, de pie, en el bus e incluso en nuestra propia casa.

La violencia contra las mujeres, lejos de tratarse de hechos aislados, hace parte de una estructura de dominación deshumanizante que reduce a las personas a ser simples objetos en función de un sistema, cuyo mecanismo de control social es el miedo. Así, es con miedo que debemos vivir siempre, es con miedo que debemos levantarnos a preparar el café para nuestro padre o esposo, es con miedo que debemos vestirnos de forma recatada, es con miedo que debemos salir de casa y subirnos en el bus, siempre con desconfianza, con miedo debemos dirigirnos a nuestro jefe, con miedo a hablar, con miedo a andar y a toda costa, por miedo, evitar respuestas a la agresión.

No ayuda a esta situación la precariedad de las instituciones de control y justicia colombianas, que de antemano han decidido que sólo unas vidas importan. Entonces, ¿qué hacer?, es ya lo suficientemente difícil romper el silencio y la sensación de normalidad ante las agresiones, para tener luego que pasar por complicados e inoficiosos trámites burocráticos en busca de un mínimo de justicia que, aun sabiendo que no va a llegar, nos empeñamos en conseguir.

Sin embargo, estamos dispuestas y seguimos en pie, en búsqueda de esa sociedad equitativa que nos reconozca como sujetas activas, políticas, capaces de transformar. Seguimos aquí, con el corazón desgarrado, pero con fuerza en la garganta para decirle a los hombres que no tienen derecho a decirnos y tocarnos lo que les venga en gana si no queremos, ni en la calle, ni en la casa, para decirle a todas las mujeres que tenemos el derecho y la obligación de levantarnos dignamente, de responder con todas las armas que tenemos, con la voz, con el puño y la patada. Porque no es normal que nuestra propia madre nos eduque para esclavas, no es normal que sean otros los que decidan la manera en que mostramos nuestros cuerpos, no es normal que el prototipo de mujer ideal sea siempre sumisa, que los medios nos vendan la idea de que el éxito de las mujeres reside en la realización plena de su feminidad, no es normal que desde el vientre nos veten el color azul, que nos prohíban amarnos entre nosotras si nos viene en gana, no es normal que hasta dios meta las narices en nuestros ovarios, porque no es normal vivir con miedo… Hay tantas cosas que no son normales, son violentas, profundamente violentas.

Nos reconocemos como mujeres atravesadas por múltiples opresiones, nos paramos nosotras como mujeres indígenas, negras, pobres, ricas, lesbianas, putas, trans, campesinas, urbanas, niñas, ancianas, estudiantes y obreras. Nos paramos desde la rebeldía para actuar, porque no estamos dispuestas a esperar que venga un estado disfrazado de príncipe azul que actúe por nosotras. Por eso hemos decidido actuar, porque nuestras manos, nuestros pies, nuestro pecho … nuestro cuerpo entero está dispuesto a luchar, nuestros cuerpos y nuestras ideas irán al frente en la pelea por el reconocimiento, por el derrocamiento de un sistema explotador y patriarcal.
Grupo de Danzas La Tulpa

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Por: Andrés Rincón – Vocero FUN Comisiones – MODEP

¿Será acaso que realmente la violencia contra las mujeres es un hecho esporádico y perpetrado por "agentes irracionales" o "antisociales"?

Los medios masivos de comunicación, RCN y Caracol, entre otros, han convertido los casos recientes de abuso contra las mujeres en un SHOW MEDIATICO; dicen sentir la violencia contra las mujeres, pero no van al fondo del asunto. Muestran los recientes ataques como fenómenos aislados, relativamente ocasionales y agenciados por psicópatas o enfermos mentales.
Sin embargo, nada más alejado de la realidad; la violencia contra la mujer es sistemática y debe ser entendida en el marco de un país patriarcal, de un país con cero autodeterminación, de un país con un conflicto armado y, por encima de todo, de un país con marcadas diferencias de clase, género y etnia. La mujer en este escenario, es segregada, su cuerpo entendido como botín de guerra, su ser como una mercancía más. En Colombia el sistema jurídico –legal no ha abandonado la vieja teoría de que "una aguja no se puede enhebrar, sino está quieta"; denotando con ello la percepción patriarcal, muy común por demás en nuestro país, de que la principal culpable de las violaciones es la mujer; pues en nuestras redes de sentido todavía se argumenta que "si la violaron fue por algo" "si le pasó eso, fue por coqueta" "si la abusaron fue por ponerse esa ropa sensual".
Por tanto, la violencia contra la mujer es estructural; casos como las violaciones, los abusos, el acoso sexual, entre muchos otros, hacen parte, muy lamentablemente, de la cotidianidad que deben y que tiene que enfrentar las mujeres en el día a día. Dicha violencia encuentra sus raíces estructurales en una sociedad que segrega y que ha tejido mecanismos de dominación sobre el cuerpo de la mujer, incluidas las tecnologías de la violencia, para hacer de sus cuerpos herramientas útiles al servicio de la reproducción social y, por supuesto, de la reproducción capitalista.
Para nadie es un secreto, o dicho de otra manera, es un secreto a voces, que las mujeres en Colombia, principalmente las mujeres de sectores sociales y populares, se ven constantemente expuestas a un sin número de violencias. Las mismas atraviesan múltiples escenarios, tales como el hogar, el trabajo, el sitio de estudio, la calle, el barrio, etc. Múltiples son sus actores, los grupos armados, el cónyuge, la familia cercana, el vecino etc. La cuestión no es, sin embargo, caer en una especie de paranoia colectiva, donde los medios masivos de comunicación, casi que se atreven a dejar implícita la noción de que ser mujer es en sí mismo un peligro, y que ni de riesgo una mujer puede andar sola en la calle, ni mucho menos expresar su libertad y su derecho a la libre locomoción, pues todo ello en sí mismo es un riesgo. De otro lado, los medios de comunicación dejan implícita la idea de que el enemigo de la mujer es el hombre; cuando de hecho el principal enemigo de la mujer es un sistema político, económico, social y cultural que precisa de su dominación para poderse reciclar y pervivir.
A esta sociedad y los hechos ocurridos en la cotidianidad hay que responderles con una reafirmación de los derechos de la mujer; en otras palabras, creo que el problema de erradicar la violencia contra la mujer está atravesado por toda una acción afirmativa desde la cotidianidad que permita subvertir el orden patriarcal en la casa, el trabajo, la universidad, el colegio, etc, etc, pero además se precisa cambiar el estado actual de cosas, cambiar en su conjunto el sistema capitalista, luchar por un sistema político económico más justo. Es decir, en la medida en que luchamos por la soberanía de nuestro país, se precisa luchar por la soberanía de nuestros cuerpos –el cuerpo de la mujer-, por el respeto de nuestra vida y nuestra integridad. En la medida en que luchamos por la destrucción de esta sociedad neocolonial, en que enfrentamos al imperialismo, debemos luchar por la desaparición de cualquier sistema de opresión, ya sea de clase, de etnia y, por supuesto, de género.
Hay que subvertir los discursos y las prácticas que oprimen a la mujer; hay que rebelarse contra cualquier esquema de dominación y violencia contra la mujer. Esta lucha, creo yo, debe acompañarse de una lucha por una sociedad diferente, de seres humanos de nuevo tipo donde las relaciones de dominación sean una cosa del pasado, donde todos y todas podamos ser libres, autodeterminarnos, amarnos, ser solidarios… todo en el marco del respeto por el otrx y del amor por el otrx. Definitivamente el sistema capitalista no es.
A luchar por el respeto y la soberanía del cuerpo de la mujer…
A luchar por un nuevo país

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Movimiento por la defensa de los derechos del pueblo-MODEP-BOGOTA
Vamos por la Democracia, el Poder y el Socialismo.
http://modepdistrital.blogspot.com/

MUJER Y UNIVERSIDAD_Marzo 2012

Publicado por Coordinador jueves, 8 de marzo de 2012 0 comentarios

PONENCIA DE LA ASOCIACION DE LA MUJER DEMOCRATICA

Muy buenas tardes para todas las personas reunidas en este recinto universitario dispuestas a escuchar y debatir sobre los argumentos que hemos venido a plantear.  Se nos ha convocado a un debate sobre el tema "mujer y universidad" en el marco de las discusiones y propuestas de una reforma alternativa de educación superior, motivadas por el hundido proyecto de Ley sobre Educación Superior en meses pasados producto de una decida lucha estudiantil en nuestro país. 

Antes de comenzar por los apuntes que cómo organización de mujeres, creemos pertinentes frente éste tema, queremos empezar diciendo quiénes somos, presentación que evidentemente proporcionará información sobre el lugar desde el que hablamos y podrá de alguna manera justificar los argumentos que hemos construido para este evento.

La Asociación de la Mujer Democrática es una organización popular de mujeres de carácter social y político, que tiene su base territorial en Bosa, donde hemos mantenido nuestro proceso desde el año 2001. Como organización social desarrollamos proyectos sociales que apuntan a solventarlas las necesidades más sentidas de la comunidad donde hacemos presencia.  En un país con tal altos índices de pobreza y desigualdad, las luchas sociales adquieren un carácter político, por lo que estos proyectos se constituyen en elemento de construcción de nuevas alternativas para la transformación social y en instrumento de oposición al régimen.  

Es así que nuestra organización ha venido impulsando acciones políticas para el empoderamiento de las mujeres de la localidad por medio de la participación en el Comité Promotor de la Conferencia Mundial de Mujeres de Base y en las Conferencias regionales y Nacional realizadas en 2010.  Actualmente, participamos de los espacios de discusión de la política pública distrital en el ámbito social y lideramos una Escuela Popular de Mujeres. Además, trabajamos en Programas relacionados con el tema de la mujer, la seguridad alimentaria y la primera infancia, como el proyecto del Jardín Infantil Nueva Esperanza, el Comedor Comunitario Nueva Esperanza y el Comedor Comunitario San Pablo. 

Cabe destacar que, de igual manera nuestro trabajo con la comunidad ha tenido un fuerte componente cultural porque a través del teatro, el carnaval, las conmemoraciones y celebraciones, pretendemos problematizar referentes e imaginarios frente a la realidad local y nacional, y frente a la situación de las mujeres en los barrios populares.

Después de diez años de labores en la localidad tenemos mayor claridad sobre los proyectos que lideramos –Escuela de Mujeres, Jardín y Comedores-, ahora sabemos que son la forma en que se concreta parte de los derechos para las mujeres cabeza de familia -un trabajo digno-, también son una forma de construir con la comunidad soluciones a una parte de sus reivindicaciones más prioritarias -seguridad alimentaria y atención al primera infancia-; pero principalmente, los proyectos son escenarios de aprendizaje y transformación de realidades concretas con la gente. Es por ello que hoy decimos que nuestros proyectos sociales tienen una perspectiva política y nuestro programa político tiene un asidero social.

Como conclusión del desarrollo de los proyectos y del semillero de Escuela Popular de Mujeres, hoy podemos decir que desarrollamos tres ejes temáticos o políticas, esos ejes son: la política de la seguridad alimentaria, la política de educación para la primera infancia y la política de la mujer.


ACERCA DE LOS DEBATES EN TORNO AL TEMA MUJER UNIVERSIDAD

Cómo organización popular de mujeres, reconocemos problemáticas concretas que afectan a las jóvenes y señoras de nuestros barrios por su condición sexual, asociadas a situaciones locales, regionales y nacionales de pobreza y marginación económica, social y política, que afectan y restringen la posibilidad de una "vida digna" no solo –aunque a veces principalmente- a las mujeres, también a las niñas y niños, jóvenes, hombres y adultos mayores de nuestras comunidades.

Por eso uno de los primeros debates que queremos plantear es la forma como se entiende por parte de la Academia pero también desde las mismas mujeres de los barrios las "condiciones y situaciones" por las que se organizan y luchan ellas en los sectores populares.

En nuestra corta experiencia como organización, sabemos que parte de las realidades que las mujeres de los barrios perciben como problemáticas para su vida, como  las agresiones físicas y morales del marido, el abandono por parte del hombre de los hogares, la necesidad de salir a buscar un trabajo para la consecución de recursos sin desatender a sus hijos e hijas[1], el desempleo , el incremento constante del costo de la vida (mercado, servicios públicos domiciliarios, transporte, etc.); hacen  que las mujeres se organicen y movilicen.  Pero muchas veces la pregunta no es por la situación de la mujer como individuo, la pregunta es por la situación de su familia.

Este no es solo un aprendizaje de nuestra Asociación, hace parte del recorrido histórico y político de muchas organizaciones populares de mujeres: su preocupación por la "comida y el cuidado de los hijos", las llevo a salir a la calle a buscar trabajo, a juntarse con otras mujeres y hombres para solucionar problemas concretos de vías, colegios, jardines, transporte, etc.; y esas práctica en la lucha social por bienestar para su familia, las llevaron a asumirme como actoras políticas y sociales de sus barrios y localidades. 


Es así que los hijos e hijas, la niñez y la juventud en los barrios, son realidades íntimamente ligadas a los proyectos de vida y los motivos de organización de las mujeres.  Este hecho puede entenderse como parte de un legado social y cultural del machismo y el patriarcado, como acentuación de la división sexual del trabajo que recarga sobre la mujer la responsabilidad de la reproducción de la familia, pero también puede leerse cómo un detonante de movilización, un factor de reivindicación y emancipación de las relaciones tanto maritales y familiares cómo sociales y políticas de las mujeres con el Estado y la Sociedad. 

Son varios los ejemplos de nuestras compañeras que intentando dar soluciones a la situación de hambre en los barrios, tuvieron que salir de sus casas para unirse a otras, y esa salida implico un replanteamientos de las relaciones con sus esposos y con sus propios hijos e hijas. Es innegable además el nivel de liderazgo y beligerancia ejercido por las mujeres en los paros cívicos recientes en las localidades con mayores niveles de pobreza, con reivindicaciones tan concretas como el problema del alimento o la educación para sus hijos e hijas.
Recogiendo de las experiencias de las madres comunitarias, de las jardineras de las casas vecinales, de las asociaciones de las amas de casa y de muchas otras mujeres de los sectores populares, la Asociación promueve y defiende los derechos de las mujeres, de las niñas y niños y de las comunidades en los barrios. 

En este sentido, entendemos hoy que nuestras reivindicaciones como mujeres no se agotan en el terreno de las luchas individuales como sujetos de derechos, por el contrario están profundamente ancladas en las luchas colectivas por mejores condiciones de vida, por la realización y profundización de los derechos económicos, sociales y culturales para las poblaciones que llevan la peor parte del fenómeno de la pobreza.  


Siendo la educación una de las reivindicaciones de las mujeres de los sectores populares, entendido por la organización como el derecho inalienable que tiene todo ser humano en la medida de sus capacidades individuales -más no por su edad, por su condición sexual, económica, social, política o étnica-, de gozar, disfrutar y conocer el máximo de todas las producciones humanas, en las que mujeres y hombres  independientemente de nuestro rol o jerarquía en la división del trabajo hemos aportado: el arte, la técnica y la ciencia;  creemos igualmente como muchos intelectuales  que éste derecho con las connotaciones que acabamos de expresar es un privilegio en nuestros barrios y que por el contrario el sistema educativo pocas veces logra brindarlo en las condiciones y garantías de las que habla la jurisprudencia en términos del derecho: asequibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad.  En términos del derecho: disponibilidad, acceso, permanencia, calidad, libertad.

Sabemos que si bien el Derecho a la Educación no se cumple para las gentes de los barrios y para las grandes mayorías nacionales, producto de los problemas de desigualdad y pobreza estructural de la realidad Colombiana, también hay problemas entre el "deber ser" y el hacer de los actores políticos y sociales implicados en la realización del derecho.  Que nuestro país es excluyente y elitista, eso hace parte de la realidad que debemos enfrentar, pero parte de nuestro debate frente al Derecho a la Educación, es que sin embargo, dentro del sector educativo también somos los directamente involucrados los su materialización quienes a través de acciones prácticas cotidianas podemos impulsar el ejercicio del derecho o reforzar situaciones de negación en los sectores populares.   

Por ejemplo, como sustentamos anteriormente, el cuidado y formación de la niñez en los barrios, ha recaído sobre las mujeres de los barrios.  Estamos convencidas que hace parte de la división sexual del trabajo que sin embargo no podemos dejar de la noche a la mañana, por el contrario creemos que más que abandonarlas debemos resignificarlas y luchar porque sean valoradas por el conjunto de la sociedad, que las labores domesticas y el cuidado de los niños y niñas en el ámbito de nuestros hogares sean reconocidas como parte de nuestro trabajo a la producción nacional pero al mismo tiempo exigir a nivel individual y promover a nivel comunitario que las mismas labores sean asumidas por hombres y mujeres.

Por eso pensamos que la labor que hacen las madres comunitarias, las jardineras y las maestras que obviamente son en su mayoría mujeres, vinculadas a la formación de niños y niñas de los barrios populares, es subvalorada y estigmatizada no solo por el Estado y sus respectivas entidades, sino por el conjunto de la sociedad. 

Sin desconocer la poca valoración que en general tiene el derecho por parte de la sociedad –tanto por parte de las clases dominantes que solo ven en sistema educativo el instrumento para mayor rentabilidad de sus ganancias y por parte de los sectores populares que no encuentran salidas concretas a sus problemas en el mismo -; donde tiende a culparse a las maestras y los maestros de todo lo que es y no es la educación, son las educadoras de primera infancia las más mal remuneradas y peor juzgadas en este contexto.  Sus salarios pocas veces alcanzan el mínimo legal vigente y muchas veces se hace eco de su falta de preparación y de su ignorancia.

Evidenciamos que la Academia hoy aporta elementos importantes para reconstruir lo que puede significar nuestra labor para el conjunto de la sociedad, el potencial de capacidades y habilidades que se pueden potenciar en nuestros niños y niñas desde la más tierna edad.  Pero creemos que la Academia y en este caso la Universidad, podría hacer mayores esfuerzos para incidir en las prácticas de cuidado y atención a la primera infancia, empezando por reconocer la deuda social que se tiene con las mujeres de los sectores populares.  Necesitamos no que nos digan cómo hacerlo, principalmente que enriquezcan nuestra experiencia con los conocimientos teóricos y conceptuales que la Universidad produce y que podríamos articular a nuestra labor.

En este sentido, las mujeres de los sectores populares sienten lejanas principalmente a las Universidades públicas porque en términos de formación y cualificación de sus saberes, son las que menos se acercan a los barrios.  Generalmente lo hacen las instituciones técnicas privadas con los contenidos e intenciones que muchos conocemos. No nos atreveríamos a afirmar que esa distancia entre la formación a la primera infancia y la formación académica de la universidad, tenga que ver con esa subvaloración de nuestra labor como "cuidadoras", pero nos preocupa, porque en términos del Derecho a la Educación el debate debe ser por una "educación desde la cuna hasta la tumba" cómo lo expresará Gabriel García Marquez.


Es más, si se asume que el derecho a la educación es fundamental para lo que se denomina el "libre desarrollo de la personalidad", los actores del sistema educativo están en mora de pensarse articulaciones más reales entre los ciclos de formación que componen la educación formal del país: la educación inicial, básica primaria, media vocacional y educación superior, en procura de la garantía del Derecho con todas sus condiciones para los sujetos titulares del mismo, y en especial de aquellos a quienes el único espacio diferente de acceso a otros saberes, artes y conocimientos aparte de sus lugares de socialización primaria –la familia y el barrio-, es el Jardín, la Escuela y el Colegio. 

Por eso otro punto importante que queremos resaltar es el tema de la calidad del Derecho a la Educación, pero para no hablar desde los conceptos que hemos naturalizado para evaluar los procesos formativos en el país, hablaremos entonces de la "lo significativo del derecho" en palabras de los maestros y maestras; y que para nosotras se resume en la pertinencia, importancia y trascendencia que los contenidos y experiencias de aprendizaje tienen para los niños, niñas y jóvenes.   Pensamos que además, lo significativo no se reduce a metodologías y actividades agradables y motivadoras, principalmente tiene que ver con el reconocimiento de los saberes previos y su articulación y/o enriquecimiento con los conocimientos artísticos, científicos y técnicos que le permitan a los y las que se educan, comprender con mayores argumentaciones su mundo inmediato, que les permiten incidir y transformar sus realidades particulares. 

En palabras más comunes y conocidas, el problema de la calidad afecta directamente el libre desarrollo de la personalidad en términos de las reales posibilidades de optar, de elegir de los titulares del derecho a la educación y de los sujetos, y como hemos venido sustentando en especial, de los niños, niñas y jóvenes de los sectores populares.

No es difícil entonces, deducir que la calidad y en nuestras palabras la significatividad del Derecho desde la más tierna infancia, tiene una relación directa con el tema de acceso y permanencia a la educación superior de los sectores populares, y ahí pensamos también que la Universidad Pública y los intelectuales pueden aportar mucho más a la educación inicial, básica y media vocacional. 

Las mujeres de la Asociación y las jóvenes y señoras con las que trabajamos cotidianamente, referencian como uno de los llamados a la Universidad Pública en especial, el tema de acceso de ellas mismas y de sus hijas e hijos a la Universidad.  Ellas quieren estudiar y quieren que sus hijos e hijas también lo hagan, pero reconocen que la formación en la Educación básica y media vocacional ofrece muy pocas posibilidades de ingresar a una Universidad Pública cuando de entrada se exige un puntaje en las pruebas saber o un examen, donde se pregunta por muchos de los contenidos que en los colegios no aprendieron.   Esta situación unida a la poca presencia que tienen las universidades públicas en los barrios, resumirían los problemas que ellas detectan en el ejercicio del derecho en términos del acceso.

Pero las mujeres tanto de la Asociación como las de los sectores populares perciben otra dificultad en el acceso y permanencia que no solo tiene que ver con los sectores populares, sino directamente con las mujeres: la situación de la maternidad.  Este hecho atraviesa el debate social y político de la educación en el país para los más pobres, para instalarse en nuevamente en la discusión sobre el valor que se le ha asignado biológica y socialmente a la mujer de ser madre. 

Como lo expresamos en ideas anteriores, reconocemos el problema de violencia y discriminación contra las mujeres reflejada para muchas de nosotras en la poca importancia y valor que tiene la maternidad tanto para la mayoría de los hombres como para la sociedad en general.  Cuando las mujeres quedan en embarazo, son muchos los casos en que dejaron que los hombres tomaran la iniciativa a pesar de ellas, sin su total consentimiento en la relación sexual y sin la posibilidad de opinar y decidir sobre el tema de la protección.   Son los hombres los que en la mayoría de casos se desprenden de la responsabilidad de un embarazo y no es menos evidente que son las mujeres las peor juzgadas en esa situación. 

Pero también se dan los casos en que las mujeres quieren ser madres y madres jóvenes y sienten que su decisión de serlo no puede ser contradictoria o excluyente con su deseo de estudiar.  Por eso se sienten discriminadas cuando de manera individual sus familias y/o compañeros las dejan solas, pero a nivel colectivo la Escuela y la Universidad no le brindan la oportunidad de continuar estudiando[2]

Esta realidad nos ha llevado como Asociación a plantearnos el tema de la decisión de suspender el proceso de gestación como un derecho político pero también ha reconocer que en los sectores populares, ser madres también es una decisión fundamental y en tal sentido, es un derecho de las mujeres querer tener hijos y poder tenerlos en las mejores condiciones sin que eso afecte otras aspiraciones individuales.



[1] Situación que no solo es de las mujeres cabezas de familiar, en general de todas las mujeres tanto por condiciones de pobreza como por la paulatina vinculación de la mujer al mundo del trabajo remunerado.
[2] Esto sin mencionar su imposibilidad de tener trabajo cuando está en embarazo y de perderlo cuando queda en embarazo.

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