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El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo – MODEP, ha emprendido la tarea de construir una política para la mujer bogotana, este blog hace parte de esa tarea, aquí iremos colocando los avances de la construcción de dicha política y todos los planteamiento, a manera de archivo, que el modep ha hecho referente al tema.

Estamos trabajando en tres sub grupos,

Grupo 1: Recoge lo que hemos construido en posición política.

Grupo 2: Recoger experiencias de otras organizaciones e investigar la situación de las mujeres.

Grupo 3. Preparar y desarrollar debates que nos permitan construir posición, establecer espacios de formación.

Grupo 4. Proponer acciones de masas.

¡Por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, su exigibilidad y aplicación avancemos en la construcción de una política de la Mujer en el Modep!

Por: Andrés Rincón – Vocero FUN Comisiones – MODEP

¿Será acaso que realmente la violencia contra las mujeres es un hecho esporádico y perpetrado por "agentes irracionales" o "antisociales"?

Los medios masivos de comunicación, RCN y Caracol, entre otros, han convertido los casos recientes de abuso contra las mujeres en un SHOW MEDIATICO; dicen sentir la violencia contra las mujeres, pero no van al fondo del asunto. Muestran los recientes ataques como fenómenos aislados, relativamente ocasionales y agenciados por psicópatas o enfermos mentales.
Sin embargo, nada más alejado de la realidad; la violencia contra la mujer es sistemática y debe ser entendida en el marco de un país patriarcal, de un país con cero autodeterminación, de un país con un conflicto armado y, por encima de todo, de un país con marcadas diferencias de clase, género y etnia. La mujer en este escenario, es segregada, su cuerpo entendido como botín de guerra, su ser como una mercancía más. En Colombia el sistema jurídico –legal no ha abandonado la vieja teoría de que "una aguja no se puede enhebrar, sino está quieta"; denotando con ello la percepción patriarcal, muy común por demás en nuestro país, de que la principal culpable de las violaciones es la mujer; pues en nuestras redes de sentido todavía se argumenta que "si la violaron fue por algo" "si le pasó eso, fue por coqueta" "si la abusaron fue por ponerse esa ropa sensual".
Por tanto, la violencia contra la mujer es estructural; casos como las violaciones, los abusos, el acoso sexual, entre muchos otros, hacen parte, muy lamentablemente, de la cotidianidad que deben y que tiene que enfrentar las mujeres en el día a día. Dicha violencia encuentra sus raíces estructurales en una sociedad que segrega y que ha tejido mecanismos de dominación sobre el cuerpo de la mujer, incluidas las tecnologías de la violencia, para hacer de sus cuerpos herramientas útiles al servicio de la reproducción social y, por supuesto, de la reproducción capitalista.
Para nadie es un secreto, o dicho de otra manera, es un secreto a voces, que las mujeres en Colombia, principalmente las mujeres de sectores sociales y populares, se ven constantemente expuestas a un sin número de violencias. Las mismas atraviesan múltiples escenarios, tales como el hogar, el trabajo, el sitio de estudio, la calle, el barrio, etc. Múltiples son sus actores, los grupos armados, el cónyuge, la familia cercana, el vecino etc. La cuestión no es, sin embargo, caer en una especie de paranoia colectiva, donde los medios masivos de comunicación, casi que se atreven a dejar implícita la noción de que ser mujer es en sí mismo un peligro, y que ni de riesgo una mujer puede andar sola en la calle, ni mucho menos expresar su libertad y su derecho a la libre locomoción, pues todo ello en sí mismo es un riesgo. De otro lado, los medios de comunicación dejan implícita la idea de que el enemigo de la mujer es el hombre; cuando de hecho el principal enemigo de la mujer es un sistema político, económico, social y cultural que precisa de su dominación para poderse reciclar y pervivir.
A esta sociedad y los hechos ocurridos en la cotidianidad hay que responderles con una reafirmación de los derechos de la mujer; en otras palabras, creo que el problema de erradicar la violencia contra la mujer está atravesado por toda una acción afirmativa desde la cotidianidad que permita subvertir el orden patriarcal en la casa, el trabajo, la universidad, el colegio, etc, etc, pero además se precisa cambiar el estado actual de cosas, cambiar en su conjunto el sistema capitalista, luchar por un sistema político económico más justo. Es decir, en la medida en que luchamos por la soberanía de nuestro país, se precisa luchar por la soberanía de nuestros cuerpos –el cuerpo de la mujer-, por el respeto de nuestra vida y nuestra integridad. En la medida en que luchamos por la destrucción de esta sociedad neocolonial, en que enfrentamos al imperialismo, debemos luchar por la desaparición de cualquier sistema de opresión, ya sea de clase, de etnia y, por supuesto, de género.
Hay que subvertir los discursos y las prácticas que oprimen a la mujer; hay que rebelarse contra cualquier esquema de dominación y violencia contra la mujer. Esta lucha, creo yo, debe acompañarse de una lucha por una sociedad diferente, de seres humanos de nuevo tipo donde las relaciones de dominación sean una cosa del pasado, donde todos y todas podamos ser libres, autodeterminarnos, amarnos, ser solidarios… todo en el marco del respeto por el otrx y del amor por el otrx. Definitivamente el sistema capitalista no es.
A luchar por el respeto y la soberanía del cuerpo de la mujer…
A luchar por un nuevo país

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Movimiento por la defensa de los derechos del pueblo-MODEP-BOGOTA
Vamos por la Democracia, el Poder y el Socialismo.
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